
Paulino Salinas emigró de su pueblo natal, Beire, y después de hacer un aprendizaje retribuido en una fábrica de dulces de Pamplona se trasladó a Tudela, donde fundó su negocio, denominado "Salinas, fábrica de dulces y mantecadas", en l870.
Así, la familia Salinas, a lo largo de 6 generaciones y 140 años de historia, siguió elaborando productos de confitería y repostería.
Aunque son las mantecadas el producto que le ha dado más fama, también se elaboraron durante muchos años otras especialidades como Topos del Ebro, Medallones de la Catedral, Rocas del Ebro y Turrón de Tudela.
En 2008 Paulino Salinas se jubila y por falta de relevo generacional, cierra la emblemática Casa Salinas, la pastelería más antigua de Tudela.
En 2009, “Salinas, Fábrica de Dulces y Mantecadas” renace de la mano de varios jóvenes navarros que adquieren la marca, la maquinaria y el saber hacer que Paulino Salinas les ha transmitido.


